Psicólogos Bilbao: cuando tu pequeño sufre

Existe entre los adultos la tendencia generalizada de creer que los niños no tienen problemas, o que al menos estos no son serios; es decir, menospreciamos las dificultades por la que ellos puedan estar pasando y en consecuencia no les ofrecemos ayuda. En caso de cualquier duda siempre conviene consultar con unos psicólogos Bilbao, profesionales formados para ayudarlos en sus necesidades.

La realidad es que los pequeños se ven aquejados psicológicamente tanto o más que sus mayores porque disponen de menos recursos para solucionarlos. Otra situación frecuente es aquella en que el progenitor ve en el muchacho problemas que este no percibe, por lo que el terapeuta debe empezar diagnosticando quién o quiénes realmente necesitan la asistencia.

Dado que son los padres los que toman la decisión de llevar al hijo al terapeuta, frecuentemente las primeras consultas se vuelven complejas. Requiriéndose entonces de mucha conversación, para crear un ambiente de confianza donde todos se relajen y expresen deseos y temores. Lo más importante es que el menor asista voluntariamente.Psicólogos bilbao

Actualmente los trances más comunes entre los jóvenes, son:

  • Aquellos relacionados con el ámbito escolar: fracaso reiterado o bajo rendimiento, trabas en la asimilación y memorización de la enseñanza impartida, hiperactividad, mala conducta repetitiva o rebeldía y fallas de atención.
  • Los que atañen a la adicción a equipos tecnológicos de vanguardia como ordenadores, tabletas, consolas de juego y teléfonos inteligentes, sin olvidar la convencional televisión.
  • Los correspondientes a la alimentación, principalmente anorexia y bulimia o la obesidad.
  • Y aquellos casos de mayor gravedad como autismo, esquizofrenia, síndrome de Asperger, e intento de suicidio.

Un criterio que el terapeuta tiene que evaluar es la periodicidad, violencia y persistencia de las conductas negativas. Porque no es igual que un niño moje la cama una vez al año a que le suceda a diario. Lo primero califica como un accidente. O que la rabieta le dure un instante y entonces se calme, a que revolcándose en el piso por dos horas no deje dormir a nadie.

En conclusión, si teme que su hijo necesita asistencia para superar una situación que se sale de control, acuda a un psicólogo que haga una evaluación íntegra y les asesore sobre cómo salir adelante con éxito.

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